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Acrópolis de Atenas

Teatro de Dioniso

El Teatro de Dioniso, considerado como el mayor teatro de la antigua Grecia, se encuentra situado en la ladera sureste de la Acrópolis.
Está dedicado a Dioniso, dios del vino, el teatro y las fiestas.
Fue restaurado entre los años 1926 y 1932.

Se construyó durante el siglo VI a. C., aprovechando el desnivel de la ladera sureste de la Acrópolis y se le dotó de una capacidad de 15.000 a 17.000 espectadores.

En un principio las danzas y representaciones en honor del dios Dioniso se realizaban en un espacio circular de tierra, lisa y compacta, denominado «orchestra» en cuyo centro se ubicaba un altar («thymile») donde se sacrificaba un cordero en honor del dios Dioniso.
Conforme la representación teatral se fue complicando el tamaño del altar fue disminuyendo hasta salir fuera de la «orchestra» que quedó reservada para el coro, se construyó un escenario elevado o «proskenion» donde los actores realizaban la representación, una «skené» o caseta para que los actores se cambiaran de máscaras e indumentaria y las gradas se construyeron de piedra.

El graderío o koilon tenía 46 gradas divididas en dos niveles por un pasillo circular o diazoma.
En la parte central de las primeras gradas había 67 asientos de mármol reservados para los ciudadanos ilustres.

El material de la fachada era de marmol travertino de la cantera del Barco, cerca de los Baños de Tívoli, el mismo que el del Coliseo de Roma.

El Odeón de Herodes Atico y el Teatro de Dionisio se comunicaban mediante un inmenso pórtico o «stoá» de 161,80 metros de largo y 17,65 metros de anchura, denominado Pórtico o «Stoá» de Eumenes.

Teatro de Dioniso, detalle de la balaustrada que delimitaba la orchestra.

DE TEMPLO A TEATRO

El pequeño templo, dedicado al dios Dioniso, situado en una de las laderas de Acrópolis, se convirtió con el paso del tiempo en teatro.

El dios Dioniso moría en invierno y resucitaba en primavera y con él renacían también los frutos de la tierra. Para celebrar esta resurrección se organizaban en primavera grandes fiestas en su honor denominadas «Grandes Dionisíacas».

Estas fiestas comenzaban con una procesión en la que la estatua del dios Dioniso era paseada sobre un barco acompañado por flautistas y músicos. Estas danzas y cánticos corales se realizaban en un principio en cualquier espacio abierto cercano al altar o templo del dios Dioniso. Posteriormente se preparó un lugar, de tierra lisa y forma circular, denominado «orchestra».

Tespis, un poeta lírico, que viajaba en carreta de pueblo en pueblo, organizando las fiestas locales de cada «polis», introdujo en el siglo VI a. C. el «ditirambo» en el Ática que consistía en una representación de un texto literario para bailar y cantar, con acompañamiento de flauta, en las que intervenían cincuenta hombres o jóvenes.

También Tespis (o Frínico, su sucesor) dotó de mayor protagonismo a uno de los componentes del coro, creando así la necesidad del diálogo dramático. Surgía así la forma teatral que denominamos tragedia (de «tragos», cabra y «od», canto, que viene a significar «canto del macho cabrío»).

Este género teatral se impulsó en el 538 a. C. cuando el tirano Pisístrato decretó la primera competición ateniense de tragedias y le asignó más tarde un importante lugar en la ciudad, en la ladera noreste de la Acrópolis, en lo que se conoce todavía hoy en día como Teatro de Dioniso.

EL DIOS DIONISO

Es el dios del teatro, las fiestas, el vino y los excesos, representa las emociones, el caos y el desorden.
Según su culto moría cada invierno y resucitaba en primavera y con él renacían también los frutos de la tierra. Para celebrar esta resurrección se organizaban grandes fiestas durante las cuales se celebraban muchos y variados actos que con el tiempo incluyeron en Atenas una competición de obras dramáticas que dio origen al teatro.
Se le representa como un joven alegre y festivo, semidesnudo, vestido con piel de cabra o pantera, coronado de hiedra y vid, con una copa de vino, racimos de uvas, pámpanos y hiedra. Como símbolo de su divinidad empuñaba el tirso o cetro cubierto de hojas de hiedra o vid.
Podía ir en un carro tirado por leopardos, acompañado por un cortejo formado por una serie de personajes extravagantes y extraños: Sátiros o Silenos, mitad hombre, mitad macho cabrío, con una cola muy poblada y un miembro viril siempre erecto; Ménades o Bacantes, mujeres ebrias que bailan desenfrenadamente; Faunos, parecidos a los Silenos; y Centauros, seres mitad hombre, mitad caballo.
Todos estos personajes bailaban danzas frenéticas al son de la música y acompañados por el vino.


Teatro de Dioniso (Acrópolis de Atenas), vista del graderío y la orchestra.

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